Mark Cabana del Bank of America acaba de lanzar una frase que debería hacer que todo inversor en renta fija se siente derecho: “shock de credibilidad inflacionaria de libro de texto”. El estratega advirtió el 3 de agosto que los bonos del Tesoro de EE. UU. reanudarán su retroceso a menos que la Reserva Federal se vuelva significativamente más clara sobre cómo planea llevar la inflación de nuevo al 2%.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo ya habían subido a niveles no vistos en casi 20 años la semana anterior.
Los números detrás de la advertencia
Aquí está la situación. La inflación del PCE subyacente, la métrica preferida de la Fed, se situó en el 3,3% en junio. Esto está muy por encima del 2% que la Fed ha estado hablando de alcanzar desde hace lo que parece una eternidad.
La tasa de fondos federales ha permanecido en 3.50-3.75% hasta julio bajo la presidencia de Kevin Warsh. Y ahora BofA cree que eso está a punto de cambiar de manera significativa.
El banco ha revertido su pronóstico anterior de no cambios en las tasas para 2026. Ahora proyecta tres aumentos de 25 puntos básicos en septiembre, octubre y diciembre. Esto elevaría la tasa de fondos federales a un rango de 4.25-4.50% al final del año.
Las tensiones geopolíticas también han estado impulsando los precios de la energía hacia arriba, añadiendo otra capa de presión inflacionaria que hace aún más difícil el trabajo de la Fed.
El problema de comunicación de la Fed
La Reserva Federal bajo Kevin Warsh ha mantenido el objetivo de inflación del 2% como política oficial. Pero existe una brecha creciente entre lo que la Fed dice querer y lo que los datos muestran que está logrando. El PCE subyacente en 3,3% está un 65% por encima del objetivo.
El argumento de Cabana se reduce a esto: la Fed debe explicar cómo va a cerrar esa brecha o reconocer que podría tomar más tiempo del que esperan los mercados. El silencio o las reafirmaciones vagas solo acelerarán la venta de bonos del Tesoro.
La trayectoria proyectada por BofA de tres aumentos representaría un endurecimiento significativo de las condiciones financieras hacia 2027. Pasar del rango de 3,50-3,75% a 4,25-4,50% aumenta 75 puntos básicos el costo del crédito en toda la economía.
Lo que los inversores deben vigilar en las próximas semanas: las próximas comunicaciones públicas de la Fed en busca de cualquier cambio en el lenguaje sobre el objetivo del 2%, la lectura del PCE subyacente de julio cuando se publique, y si los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo continúan probando esos máximos de dos décadas.
