Los centros de datos de Australia consumen actualmente aproximadamente 5 TWh de electricidad al año, un modesto 3% de la red nacional. Para 2035-36, se espera que esta cifra alcance los 34 TWh, un aumento de siete veces que haría que los centros de datos sean responsables del 13% de toda la energía suministrada por la red en el Mercado Nacional de Electricidad del país.
Las proyecciones provienen del informe Electricity Statement of Opportunities 2026 del Operador del Mercado de Energía de Australia (AEMO), que presenta una imagen de la red eléctrica a punto de ser reconfigurada por la inteligencia artificial y la computación en la nube de maneras que habrían parecido implausibles incluso hace unos pocos años.
Los números detrás del auge
La escala de la expansión es asombrosa. El informe de AEMO muestra que el número de centros de datos actualmente en desarrollo se ha duplicado hasta alcanzar 225, frente a los apenas 97 del año anterior. Este tipo de crecimiento interanual ha llevado a AEMO a clasificar a los centros de datos como una categoría de carga distinta, lo que indica que los reguladores ahora los consideran una fuerza estructural en el panorama energético, y no un simple redondeo.
La mayoría de estas instalaciones se concentran en los principales centros poblacionales de Australia. Sídney, Newcastle, Wollongong, Melbourne y Geelong son los principales puntos calientes, impulsados por la demanda de procesamiento de IA e infraestructura en la nube que se beneficia de la proximidad a los puntos de aterrizaje de cables submarinos y redes de fibra densas.
Se pronostica que el consumo total de electricidad en el NEM aumentará más del 40%, pasando de aproximadamente 176-178 TWh en 2025-26 a alrededor de 250 TWh para 2035-36.
La modelización a largo plazo de AEMO revela una historia interesante sobre la rapidez con la que han cambiado estas proyecciones. En su escenario Step Change, que mapea las vías hacia 2050, los modelos anteriores anticipaban que la demanda de centros de datos alcanzaría 34 TWh a mediados de siglo. El informe más reciente sugiere que este hito se alcanzará aproximadamente 15 años antes de lo programado.
