El banco central de Argentina está relajando las restricciones sobre su moneda por primera vez en años, una medida posible gracias a un stock de reservas que no se veía tan saludable desde 2019.
Las reservas brutas han aumentado a 46,24 mil millones de dólares, brindando al presidente Javier Milei margen financiero para permitir que el peso se negocie con mayor libertad.
¿Qué está cambiando realmente?
El 15 de diciembre de 2025, el banco central de Argentina anunció que permitiría ampliar la banda de cambio del peso según la tasa de inflación mensual. Esa tasa se situó en 2,5% al noviembre de 2025, una cifra que habría parecido una fantasía hace solo dos años, cuando Argentina enfrentaba una inflación anual de tres dígitos.
En abril de 2025, Argentina levantó la mayoría de sus controles de capital, conocidos localmente como el “cepo”. Esta desregulación generalizada fue respaldada por un acuerdo de préstamo de 20 mil millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional, que incluyó un desembolso inmediato de 12 mil millones de dólares.
Cómo llegaron las reservas
La administración de Milei, liderada en el frente económico por el ministro de Economía Luis Caputo y el presidente del Banco Central Santiago Bausili, ha implementado una estrategia agresiva de austeridad fiscal y acumulación de reservas desde que Milei asumió el cargo en diciembre de 2023.
Las compras de dólares por parte del banco central han superado los $5.5 mil millones en los primeros meses de 2026, respaldadas por un fuerte desempeño de las exportaciones, con proyecciones que sugieren hasta $30 mil millones en ingresos por exportaciones en los próximos seis meses.
Por qué esto importa para los inversores
El enfoque de Milei es diferente al menos en un aspecto medible: está construyendo reservas antes de relajar los controles, en lugar de hacerlo al revés. El respaldo del FMI de 20.000 millones de dólares proporciona una red de seguridad adicional. Si los flujos de capital salientes se aceleran inesperadamente, el banco central tiene capacidad para defender al peso sin reimponer controles.
Argentina ha sido durante mucho tiempo uno de los mayores adoptantes de criptomonedas por habitante en América Latina, impulsado en gran medida por ciudadanos que utilizan bitcoin y stablecoins para protegerse contra la volatilidad del peso. La postura públicamente favorable de Milei hacia el bitcoin sugiere que el gobierno podría ver los activos digitales como complementarios, y no como competidores, de una moneda fiduciaria más saludable.
