Uno de los fondos de capital más influyentes del planeta acaba de reajustar su cartera. La Autoridad de Inversiones de Abu Dabi publicó su informe anual 2025, revelando que el fondo soberano aumentó significativamente sus asignaciones objetivo hacia estrategias de capital privado y fondos de cobertura, mientras reducía su exposición en bienes raíces.
El rango objetivo de capital privado de ADIA aumentó al 15%-20%, desde su rango anterior del 12%-17%. Las alternativas financieras, una categoría que incluye fondos de cobertura y estrategias de retorno absoluto, vieron su objetivo elevado al 7%-12% desde el 5%-10%.
¿Qué cambió y qué se eliminó
Las ganancias para los fondos de capital privado y los fondos de cobertura se lograron a expensas del bienestar inmobiliario. ADIA redujo su rango objetivo para bienes raíces al 2%-7%, desde el 5%-10%. El fondo señaló que su exposición absoluta en dólares a bienes inmuebles se mantuvo estable, lo que significa que el cambio porcentual refleja el crecimiento de otras categorías en lugar de una venta masiva de propiedades.
En el lado de la gestión, el 63% de los activos de ADIA se administraron internamente en 2025, y el 37% restante fue gestionado por administradores externos.
El rendimiento cuenta la historia
ADIA reportó rendimientos anualizados de 20 años del 6,6% y de 30 años del 7,2% para el período que finalizó en 2025. Ambas cifras representan mejoras respecto a las lecturas del año anterior de 6,3% y 7,1%, respectivamente.
El director general, Sheikh Hamed bin Zayed Al Nahyan, atribuyó el sólido desempeño de las acciones en 2025, señalando que los mercados resistieron a pesar de las guerras arancelarias y las tensiones geopolíticas. Señaló la inteligencia artificial como una fuerza estabilizadora, sugiriendo que las ganancias de productividad impulsadas por la IA ayudaron a compensar los vientos en contra macroeconómicos.
Pero el optimismo vino con una advertencia. Sheikh Hamed señaló los riesgos potenciales derivados del rápido cambio tecnológico y los cambios políticos esperados en 2026, un reconocimiento al hecho de que los mismos vientos de cola de la IA que impulsan los mercados podrían generar nuevas formas de volatilidad si la adopción supera los marcos regulatorios.
