El Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá, más conocido como USMCA, está entrando en su revisión trilateral obligatoria de seis años, con la primera reunión formal de los tres países programada para el 1 de julio de 2026. Lo que hace esta revisión particularmente interesante es que el presidente que negoció personalmente el acuerdo como reemplazo del TLCAN ha expresado públicamente que “preferiría no tenerlo”.
Qué significa realmente la revisión del T-MEC
El acuerdo, que regula las reglas comerciales entre Estados Unidos, Canadá y México, tiene un mecanismo incorporado que requiere que los tres países se reúnan cada seis años para decidir si continuar con el acuerdo. Si las tres partes acuerdan extenderlo, este se prolonga por otro plazo de 16 años. Si algún país decide no extenderlo, el acuerdo entra en un período de eliminación gradual de 10 años, con revisiones anuales, durante el cual las partes restantes aún pueden optar por recomprometerse.
El T-MEC reemplazó al TLCAN en 2020, tras Trump, durante su primer mandato, argumentar que el acuerdo original de libre comercio era catastróficamente injusto para los trabajadores y fabricantes estadounidenses. El acuerdo renegociado incluyó disposiciones actualizadas sobre comercio digital, normas laborales, reglas de origen para la manufactura automotriz y acceso a mercados agrícolas.
Por qué las empresas deben prestar atención ahora
Las empresas que han construido cadenas de suministro basadas en el supuesto de acceso libre o con aranceles reducidos entre Estados Unidos, Canadá y México enfrentarían un cálculo particularmente incómodo. Los fabricantes de automóviles, por ejemplo, han estructurado redes de producción enteras para cumplir con los requisitos de reglas de origen del T-MEC. Si esas reglas se vuelven irrelevantes debido a la desaparición del acuerdo, el cálculo de costos para la manufactura en el continente cambia drásticamente.
Para los productores agrícolas, las implicaciones son igualmente significativas. Canadá y México son los dos mayores mercados de exportación para los productos agrícolas de EE. UU., y el T-MEC consolidó disposiciones de acceso al mercado que muchos productores consideran fundamentales para sus modelos de negocio.
Qué significa esto para los inversores
Por ahora, la fecha clave a vigilar es el 1 de julio. El tono y el contenido de esa primera reunión trilateral nos indicarán si esta revisión es una formalidad o el primer movimiento en una negociación mucho más amplia. Dada la preferencia declarada de Trump, apostar por una aprobación rápida resulta optimista.
