Los precios del bitcoin han estado en montaña rusa recientemente, y el último catalizador podría sorprender a algunos: las palabras del secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent. En particular, sus comentarios sobre la política de la Reserva Estratégica de Bitcoin del gobierno de EE.UU. han generado ondas en el mercado. A finales de agosto de 2025, anunció una postura política significativa: EE.UU. no compraría bitcoin adicional, confiando en cambio en los activos confiscados existentes, estimados entre $15 mil millones y $20 mil millones. Este anuncio generó una rápida reacción del mercado, con los precios del bitcoin cayendo de más de $121,000 a menos de $118,000.
En lugar de realizar nuevas compras, la estrategia de Bessent fue mantener y aumentar la reserva mediante métodos «neutros en términos presupuestarios». Durante su mandato, Bessent ha comparado el bitcoin con el oro, denominándolo un «almacén de valor». El 31 de octubre de 2025, en el aniversario número 17 del white paper del bitcoin, el elogio de Bessent por la resiliencia del bitcoin consolidó aún más esta percepción.
Bessent ha descartado compras directas de bitcoin, pero no ha rehuido explorar el creciente mercado de stablecoins, que espera podría aumentar hasta una asombrosa cifra de $2 billones.
Para los inversores en criptomonedas, las declaraciones de una figura como Bessent no son meramente charla burocrática: son posibles impulsores del mercado. A medida que el mercado de stablecoins continúa su avance hacia potencialmente superar los $2 billones, las implicaciones para el bitcoin podrían ser profundas, creando nuevas estrategias de cobertura para una clase de activos a menudo caracterizada por su volatilidad. El papel del bitcoin como activo políticamente sensible podría reforzar su estatus como una inversión defensiva para gestionar riesgos de mercado y regulatorios.

