Estados Unidos y China sostendrán negociaciones centradas en la IA en septiembre, con el secretario del Tesoro Scott Bessent liderando la delegación estadounidense. Las conversaciones representan el próximo capítulo de un diálogo bilateral que comenzó a principios de este año cuando Bessent viajó a Beijing para sentar las bases de un marco de protocolo de seguridad para la IA.
¿Qué hay realmente sobre la mesa?
El núcleo de estas discusiones gira en torno a restringir el acceso a modelos de IA avanzados por parte de actores no estatales. Bessent presentó primero este marco el 14 de mayo durante las conversaciones en Pekín. Su planteamiento fue característicamente directo.
La razón por la que podemos tener discusiones constructivas con los chinos sobre la IA es porque estamos a la cabeza.
Bessent también ha proyectado que los avances en IA podrían duplicar potencialmente la productividad de EE. UU., estableciendo una comparación con el auge de Internet de los años 90.
China no está quieto
Mientras que EE. UU. se ha estado posicionando como el líder, China ha estado construyendo su propia coalición. En julio, Pekín lanzó la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial, o WAICO, en la Conferencia Mundial de IA en Shanghái.
WAICO ya incluye 29 naciones. China también se comprometió a proporcionar 5.000 oportunidades de capacitación en IA para países en desarrollo durante cinco años. La estrategia es clara: promover la IA de código abierto y establecer alianzas con economías emergentes que de otro modo podrían recurrir a marcos liderados por Estados Unidos.
Por qué los inversores en criptomonedas deberían importarse
Primero, considere la superposición de la infraestructura. La IA y las criptomonedas comparten cada vez más la misma base computacional. La demanda de GPU para el entrenamiento de IA ya ha reconfigurado la economía de la minería y las operaciones de validadores. Cualquier marco bilateral que regule cómo se implementan, restringen o abren los modelos de IA avanzados eventualmente afectará la infraestructura de hardware y nube en la que dependen las redes de criptomonedas.
En tercer lugar, está la señal regulatoria. Cuando el secretario del Tesoro de EE. UU. lidera personalmente las negociaciones tecnológicas con China, te indica cuáles son las prioridades de Washington. La gobernanza de la IA está avanzando rápidamente en la agenda. La regulación de criptoactivos, que ha dominado las conversaciones sobre políticas de fintech en los últimos años, podría encontrarse compitiendo por espacio legislativo.
El establecimiento de WAICO también introduce una carta salvaje para las colaboraciones tecnológicas internacionales. Si China logra construir un ecosistema alternativo de IA con docenas de naciones socias, podría fragmentar el panorama tecnológico global de maneras que afecten los pagos transfronterizos, la regulación de activos digitales y los estándares de interoperabilidad en los que confían los protocolos de cripto.
Para los inversores, la conclusión práctica es esta: monitoree el resultado de septiembre en busca de cualquier lenguaje relacionado con restricciones de cómputo, soberanía de datos o intercambio de tecnología transfronterizo. Estas disposiciones pueden parecer abstractas ahora, pero tienen la forma de volverse muy concretas cuando comienzan a afectar qué chips puede comprar, qué servicios en la nube puede usar y qué herramientas de IA están disponibles en qué jurisdicciones.
