El presidente de KPMG Australia, Martin Sheppard, y dos socios adicionales están dejando la firma mientras continúa el impacto del escándalo de un informante que desmantela sus filas de liderazgo. Estas salidas marcan el último capítulo en una crisis que ya ha costado al CEO de la firma y a su director de auditoría.
El escándalo gira en torno a las acusaciones de que los socios de auditoría de KPMG accedieron a documentos confidenciales de la junta de Lendlease, un cliente de larga data, y utilizaron esa información para obtener una ventaja competitiva al buscar contratos de auditoría con otras grandes empresas.
Cómo se desarrolló el escándalo
Un denunciante primero planteó preocupaciones internamente en 2024. Esas preocupaciones no llegaron al público hasta el 24 de marzo de 2026, cuando la senadora Deborah O’Neill dio a conocer las alegaciones. KPMG reconoció el 29 de mayo de 2026 que había fallado en cómo trató al denunciante.
Las alegaciones se extienden más allá de Lendlease. Las reclamaciones de acceso indebido a documentación de Macquarie Group y Westpac se remontan a 2023.
El 29 de mayo, el CEO Andrew Yates renunció, junto con el jefe de auditoría Julian McPherson. Stan Stavros fue nombrado CEO interino. El regulador corporativo de Australia, ASIC, inició una investigación formal contra tres socios de KPMG alrededor del 5 de junio de 2026.
La caída de clientes es real
Westpac, uno de los bancos más grandes de Australia, supuestamente está considerando dejar a KPMG como su auditora.
Los clientes principales mencionados en las alegaciones—Lendlease, Westpac, Dexus y Macquarie Group—representan un cruce de grandes empresas australianas que abarcan bienes raíces, banca y servicios financieros.
El gobierno australiano está revisando contratos por $270 millones con la empresa.
Las firmas Big Four y el problema de la confianza
PwC Australia enfrentó su propio escándalo por el uso indebido de información confidencial sobre políticas fiscales gubernamentales, lo que llevó a la salida de socios y la pérdida de contratos gubernamentales. La situación de KPMG evoca recuerdos incómodos de ese episodio.
Qué deben vigilar los inversores y clientes
La investigación de la ASIC es la variable más importante para seguir. Los hallazgos regulatorios podrían variar desde sanciones individuales contra los tres socios bajo escrutinio hasta sanciones más amplias contra la propia empresa.
La revisión del contrato gubernamental de 270 millones de dólares también merece atención, ya que el trabajo en el sector público proporciona a las firmas de las Cuatro Grandes ingresos constantes y el respaldo implícito de la confianza gubernamental.
