El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quiere crear una filial de 20 mil millones de dólares y vender participaciones minoritarias a inversores privados. Las personas que realmente dirigen los torneos regionales más importantes del fútbol quieren decir algo.
La UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol han rechazado todos el propuesto FIFA Forward Enterprise, una nueva entidad comercial diseñada para consolidar las operaciones de la Copa Mundial y la Copa Mundial de Clubes. El plan busca recaudar aproximadamente $4.2 mil millones al ofrecer entre el 20% y el 21% de acciones a inversores externos, mientras que la FIFA conserva la propiedad mayoritaria y el control sobre la gobernanza, las competiciones y las decisiones regulatorias.
Un incentivo de 20 millones de dólares y un reloj en cuenta regresiva
El presidente de la FIFA ha establecido una fecha límite del 19 de septiembre de 2026 para que las asociaciones nacionales aprueben el plan FFE. Para hacer el acuerdo más atractivo, ofrece un pago único de $20 millones a cada asociación que se adhiera temprano, con pagos futuros como incentivo adicional.
El palo es tan notable como la zanahoria. Se informa que las asociaciones que no apoyen el plan podrían perder oportunidades de financiamiento ampliado proyectadas para un total de aproximadamente $10 mil millones.
La respuesta de la UEFA fue contundente. La confederación europea calificó la propuesta como "no negociable" y argumentó que los derechos comerciales que Infantino desea empaquetar no son de FIFA para venderlos unilateralmente. Concacaf adoptó un enfoque diferente, criticando la falta de debido proceso y afirmando que se enteraron del plan por primera vez a través de las redes sociales.
La Confederación Asiática de Fútbol se unió al coro de oposición, y la UEFA ha llegado a insinuar posibles boicots a futuros eventos de la FIFA, incluida la Copa Mundial Femenina de 2027.
La imagen más grande de las finanzas deportivas
El capital privado ha estado fluyendo masivamente hacia el deporte durante los últimos años. Desde las inversiones de CVC Capital en el rugby europeo y La Liga hasta la participación de Silver Lake en City Football Group, el modelo de vender participaciones minoritarias en activos deportivos a inversores institucionales está bien establecido.
Lo que hace diferente la propuesta FFE es la escala y el alcance. Una valoración de 20.000 millones de dólares para una subsidiaria que alberga los derechos comerciales de la Copa Mundial la convertiría en una de las transacciones privadas relacionadas con el deporte más grandes jamás intentadas. La venta de una participación del 20-21% por 4.200 millones de dólares implica un nivel de interés de los inversores que, si se confirma, redefiniría las expectativas sobre cómo se valora la propiedad intelectual deportiva a nivel global.
