El problema central es sencillo: cuando la moneda de un país se mantiene artificialmente barata frente a sus socios comerciales, sus exportaciones se vuelven más competitivas. Los productos chinos inundan Europa a precios de ganga, los fabricantes europeos luchan por competir y el déficit comercial se amplía. El déficit comercial de la UE con China ha aumentado hasta alcanzar aproximadamente 360.000 millones de euros, lo que equivale a unos 1.000 millones de euros por día que salen de la balanza comercial de Europa.
¿Qué tan infravalorado estamos hablando?
Un análisis del FMI citado por la presidenta del BCE, Christine Lagarde, estimó que el yuan está subvaluado en aproximadamente un 15-16% tras tener en cuenta diversos ajustes. El canciller alemán Friedrich Merz fue más allá, sugiriendo que la subvaluación podría ser tan alta como un 30% y pidiendo discusiones en el G7 para abordar el asunto.
Un estudio del Instituto Alemán de Economía (IW Köln) realizado en julio de 2025 estableció una relación directa entre la debilidad crónica del yuan y el creciente déficit comercial de la zona euro. El euro real se apreció más del 40% frente al yuan desde principios de 2020 hasta la primavera de 2025.
Un análisis de diciembre de 2025 del Rhodium Group atribuyó gran parte de la depreciación del yuan a presiones deflacionarias dentro de China y decisiones políticas deliberadas del Banco Popular de China. La economía china ha estado lidiando con una demanda doméstica lenta, un sector inmobiliario en dificultades y precios de productores que siguieron cayendo.
Por qué Europa se está volviendo nerviosa
Un déficit anual de bienes de 360.000 millones de euros representa una transferencia masiva de actividad económica desde fábricas europeas hasta chinas. Los sectores industriales europeos, desde el acero hasta los paneles solares y los vehículos eléctricos, están sintiendo la presión.
El impulso del canciller Merz por la coordinación del G7 señala que Europa podría estar avanzando más allá de las quejas hacia respuestas políticas reales. El plan podría incluir aranceles retaliatorios, medidas antidumping o presión coordinada sobre China para que permita la apreciación del yuan.
El BCE también se encuentra en una posición incómoda. Un euro más fuerte ayuda a combatir la inflación al hacer más baratas las importaciones, pero al mismo tiempo debilita el sector exportador. Que Lagarde destaque las estimaciones de subvaluación del FMI sugiere que el banco central está siguiendo de cerca el problema, aunque carezca de herramientas directas para abordarlo.
Qué significa esto para el cripto y los mercados en general
Si la UE incrementa aranceles o restricciones comerciales, podría desencadenar un sentimiento general de evasión de riesgo en los mercados tradicionales. Para los operadores posicionados en forex o activos sensibles a la macroeconomía, vigilen cualquier declaración formal del G7 sobre manipulación cambiaria. Si Merz logra su discusión en el G7 y esta genera compromisos concretos, los efectos secundarios podrían extenderse mucho más allá del par euro-yuan.
Cuando la moneda de China se debilita, los inversores chinos históricamente buscan formas de trasladar dinero al extranjero. Los criptoactivos han servido como un canal para ello en el pasado, aunque las campañas de Beijing han dificultado este proceso. Cualquier nueva presión de depreciación sobre el yuan podría revivir esta dinámica.


