El defensor de Bitcoin Ordinals, Leonidas, lanzó el cliente de código abierto DOG Mode, que intenta ajustar la forma predeterminada en que los nodos retransmiten ciertas transacciones, sin modificar las reglas de consenso de Bitcoin. Este movimiento vuelve a llevar al primer plano la discusión sobre Ordinals, Runes y el uso del espacio de bloque.
Enfócate en la estrategia de retransmisión
El núcleo de DOG Mode no es bifurcar Bitcoin ni modificar las reglas de validación de bloques, sino relajar las restricciones de "transacciones estándar" que adoptan por defecto los nodos. La opinión de Leonidas es que, siempre que una transacción cumpla con las reglas de consenso y esté dispuesta a pagar tarifas, no debería ser descartada previamente por el software cliente según su propósito.
Según la descripción, DOG Mode aumenta el límite superior de una sola transacción bajo la estrategia de retransmisión predeterminada a 3,9 millones de unidades de peso, mientras que el límite predeterminado actual de Bitcoin Core es de 400.000 unidades de peso. Este cliente también reduce el umbral de polvo para las salidas pequeñas a 1 satoshi.
Comparar con BIP 110
Esto significa que los nodos que ejecutan DOG Mode pueden retransmitir ciertas transacciones válidas que otros clientes consideran predeterminadamente "no estándar". Sin embargo, si estas transacciones finalmente se incluyen en un bloque aún depende de los mineros. Aunque los contenidos de las memory pools de diferentes nodos puedan variar, las reglas de consenso de Bitcoin no cambian por ello.
La idea detrás de DOG Mode contrasta鲜明mente con BIP 110, que propone imponer restricciones temporales de consenso sobre varios tipos de transacciones con grandes volúmenes de datos, lo que equivale a intentar restringir el espacio para ciertas transacciones a nivel de protocolo.
La tasa de soporte aún está por verse
Los partidarios del BIP 110 argumentan que este tipo de transacciones aumentarán los costos de almacenamiento y ocuparán espacio limitado en los bloques. Los opositores temen que, al modificar las reglas de consenso para restringir transacciones que actualmente siguen siendo válidas, se establezca un precedente más amplio en el futuro.
El informe menciona que Michael Saylor y Adam Back se oponen a BIP 110, y que el respaldo de los mineros para esta propuesta seguía claramente por debajo del umbral del 55% necesario para su activación a mediados de julio. DOG Mode puede comenzar a funcionar sin necesidad de un consenso universal, pero su capacidad para generar un impacto real dependerá de si los nodos, los mineros y los usuarios adoptan esta estrategia.

