La gran tecnología tiene una nueva forma favorita de financiar sus ambiciones de IA: imprimir acciones y esperar que alguien las compre. El problema es que “alguien” necesita bolsillos muy profundos, y Wall Street está empezando a preguntarse si esos bolsillos son lo suficientemente profundos.
Alphabet planea recaudar 85 mil millones de dólares mediante la venta de acciones en el próximo trimestre. Eso convertiría a esta emisión en la mayor emisión de capital de la historia. No la mayor oferta tecnológica. No la mayor de este año. La mayor, punto.
Y Alphabet no está solo. Se informa que Meta está considerando una oferta de acciones de decenas de miles de millones para financiar sus propias iniciativas de IA. Mientras tanto, las ofertas públicas inminentes de SpaceX, Anthropic y OpenAI podrían sumar colectivamente casi $4 billones en capitalización de mercado a los mercados públicos.
El problema de oferta que nadie quiere mencionar
Durante años, la gran tecnología financió su crecimiento mediante flujos de efectivo y balances. La IA cambió la ecuación. La emisión de deuda relacionada con IA por parte de la gran tecnología alcanzó los 121 mil millones de dólares en 2025, más de cuatro veces el promedio de los cinco años anteriores. Las proyecciones sugieren que en los próximos años se podrían emitir otros 1,5 billones de dólares en deuda centrada en IA.
Las reacciones del mercado ya han mostrado volatilidad entre las acciones relacionadas con la IA. Los inversores hacen preguntas precisas sobre el retorno de la inversión y si el ciclo de gasto en capital es sostenible.
No todos están preocupados
Nicholas Colas de DataTrek Research ha argumentado que existe suficiente capital para absorber nuevas ofertas públicas iniciales y ofertas importantes de acciones. Su opinión es que el fondo global de riqueza invertible es lo suficientemente grande como para asimilar lo que viene.
Hay cierta evidencia que respalda esa posición. La última presentación de IPO de SpaceX ha experimentado una demanda sobresuscitada, lo que sugiere que el interés por nombres destacados de IA y tecnología sigue siendo fuerte, al menos para las operaciones más relevantes.
Qué significa esto para los inversores
El cambio de la autofinanciación a la financiación externa representa una variación significativa en el perfil de riesgo de las inversiones en grandes tecnológicas. Una emisión de acciones de 85 mil millones de dólares cambia directamente esa ecuación. Cada acción existente se convierte en una porción más pequeña del pastel.
Si casi 4 billones de dólares en nueva capitalización de mercado ingresan a los mercados públicos únicamente a través de ofertas públicas iniciales, ese capital debe provenir de algún lugar. O bien proviene de nuevo dinero que ingresa al mercado o de posiciones existentes que se venden para financiar nuevas posiciones.
